Estimado Manuel: Creo que nos ubicamos del Arcis y del Latino, además de las respectivas historias. Hoy al leer tu carta “Confesiones de un payaso” (La Nación 26/12/2005), no puedo menos que compartir esa mezcla de pena y rabia que expresas. No tuve la oportunidad de conocer a tu padre y lo que conozco de él viene de la información de época, de remembranzas tuyas y sobre todo lo que cuenta el Tío Leopoldo Muñoz, que -como bandera- lo pasea por los tiempos. En muchas ocasiones en que he escrito o he estado a punto de hacerlo, particularmente en lo que a derechos humanos se refiere, veo tus textos y “paso”sintiéndome interpretado. En otras, escribo en ese mismo torrente, que son los derechos humanos de ayer y los del futuro.
Tampoco en esta situación concreta puedo, ni quiero ser neutral. La derecha es la derecha y el cuento de la “agudización” de las contradicciones no me lo puedo, ni quiero comprar.
Demasiada experiencia hay en nosotros, demasiado dolor y costos como para probar cómo sería retornar aún más atrás, aunque ese regalo venga en papel pascuero y guirnaldas. Yo no voto porque la secuela de los procesos judiciales de hace casi 20 años, me lo impide, pero si elijo. Tampoco tengo duda que la Bachelet -que atendía a mis hijas cuando estábamos en la cárcel, que vivió lo que vivió y que reacciono como lo hizo para el indulto aquel- es un nombre digno para augurar mejores días en el avance de los derechos humanos y en un país más justo. En el mismo sentido, no perteneciendo a la cultura comunista, considero madura la posición del PC al no ponerse equidistante de las realidades y esconder la cabeza, como si en política concreta pudiesen existir situaciones puras o ideales.
Por cierto, no puedo compartir los juicios de quienes se consideran verdaderos obispos de la izquierda y la consecuencia, administrando admoniciones y culpas, juicios y excomuniones. ¿Quién da derecho a eso? ¿De dónde viene ese señor o cualquiera a situarse desde ese limbo de certeza? ¿Qué dogmas de fe pueden sostener tamaña frescura?
Tú y cualquiera de nosotros puede interpretar la realidad como estime, sobre todo cuando demasiados hechos respaldan que no se comparte el país idílico y que al contrario, cada vez que se puede y ha sido necesario, allí estás resucitando a tu viejo, y si es preciso recontando dolores que duelen, para así frenar indultos de asesinos.
Los colaboradores civiles de los asesinos de mi hermano y tantos compañeros están con Piñera. Son los
Cuadra, los García, los Cardemil y los Del Valle. Están en la UDI y RN, y quién sabe qué harían para frenar los procesos en cursos, si tuviesen las manijas de los poderes que aún no tienen. Por eso, no puedo sino alegrarme que Tucapel Jiménez hijo haya sido elegido, mientras el tenebroso Fernández ya no podrá seguir con su disfraz de demócrata. Por eso, no puede dar lo mismo hacer una cosa o la otra en la próxima elección. La vida y la política parece que no serán nunca un todo cerrado, que se toma o se deja como paquete. Porque estarán siempre los grises del viejo pelao.
Aun en la izquierda hay quienes desde sus certezas irreductibles, quisieran arrogarse el derecho a administrar la puerta de lo correcto, de lo justo o injusto, de lo consecuente y lo inconsecuente. Pero creo que usted, yo y muchos ya sabemos que en estos tiempos de tinieblas, el timón lo lleva cada uno y que esas viejas llaves de San Pedro están gastadas, porque entre otras razones, se niegan a interpretar nuevas realidades. Aunque todavía aparezcan “bulas papales”, como las de ese caballero [Ramón Núñez] a tu persona.
Muchas preguntas están en el ambiente de este momento, la primera es cómo se ha llegado al punto que la derecha, después de todo lo vivido, puede pretender tener respaldos mayoritarios para volver al gobierno, esta vez sin sangre ni fuego.
No niego que mi idea de espectro de alianzas se expresó en el funeral de la Gladys y en las actividades del Foro Social como síntomas de un movimiento fuerte y abierto a otros temas, que sin dogmatismos se reconstruye desde el país y los temas más contemporáneos. Que es capaz de leer más allá de sus experiencias marcatorias y que renuncia desde ya a los anatemas de cualquier naturaleza. Atreverse a apostar a la profundización de la democracia es un espacio mucho más propicio a esos procesos, que hacerlo a las involuciones. Como en el caso concreto de los derechos humanos, que sea el escenario que sea, demasiada gente estaremos para encargarnos que no puedan paralizarse esos procesos, alentando a los jueces que en silencio continúan trabajando.
En suma, no da lo mismo lo que suceda el próximo 15 de enero. Con un abrazo fraterno y el convencimiento del viejo. No Pasarán.
Ignacio Vidaurrázaga Manríquez es profesor universitario, hermano de Gastón, una de las cuatro personas asesinadas por la CNI con posterioridad al 7 de septiembre de 1986, crimen en el que murió José “Pepe” Carrasco.
