Beirut.- El debate entre la vida y la muerte del primer ministro israelí, Ariel Sharon, luego de ser intervenido quirúrgicamente de urgencia para detener una hemorragia cerebral, introduce hoy una nota de incertidumbre en Levante. Anoche Sharon sufrió una embolia y este jueves reportes médicos, luego de siete horas de operación, indicaron que detuvieron la hemorragia, y el dirigente israelí lo transfirieron a una unidad de cuidados intensivos del Hospital Hadasa, en Jerusalén.
En declaraciones a la radio pública hebrea, el director del centro asistencial, Shlomo Mor-Yosef, expresó que el primer ministro recibía tratamiento y que todos los signos vitales eran estables, aunque se encontraba en estado grave.
Con todo, fuentes cercanas a Sharon, expresaron su incredulidad de que regresara a su cargo.
El viceprimer ministro Ehud Olmert, nombrado primer ministro en correspondencia con la legislación, admitió en declaraciones este jueves que “esta es una situación difícil”.
Ante tal eventualidad el sustituto de Sharon, se reunió con los miembros más importantes del gabinete para evaluar decisiones futuras.
La embolia del primer ministro israelí crea un caos en el Oriente Medio, en vísperas de elecciones legislativas palestinas en este mes e israelíes en marzo próximo.
En los comicios palestinos participará por primera vez el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas), enemigo acérrimo de los hebreos, mientras que en Israel se esperaba una reelección de Sharon con el moderado Partido Kadima, creado por él, luego de renunciar al Likud.
El primer ministro propugnó en un pasado el expansionismo israelí, y fue el promotor de la matanza en 1982 de los campamentos de Sabra y Shatila, donde se ultimaron violentamente centenares de palestinos.
Sin embargo, en un giro de 180 grados, en agosto pasado fue el gestor de la evacuación de 25 asentamientos judíos en los territorios ocupados a los palestinos durante la Guerra de los Seis Días en junio de 1967, contra los árabes.
Ese cambio trajo el desmantelamiento de los 21 enclaves en la Franja de Gaza y cuatro en el norte de Cisjordania.
A propósito de aquella decisión, un comentarista palestino de la televisora por satélite de Arabia Saudita, Al-Arabiya, observó sorpresivamente este jueves que Sharon fue el primer dirigente israelí que dejó de preconizar el gran Israel.
Sharon figura entre los políticos hebreos más odiados por el pueblo palestino y por árabes y musulmanes en general, contra los que ha cometido incontables crímenes.