El día nacional de Hipocritalandia

 Los días anteriores a Navidad son los más estresantes en la vida de los hipocritalandeses: ridículos Viejos de Pascua recorren las calles con más de 35º. de temperatura; los sufridos ciudadanos gastan más dinero que un candidato a presidente en comprar horribles regalos a personas que dicen amar, aun cuando suene a pura hipocresía. El guatón Moreira, no sólo abraza a Lúculo Popeye Piñera, sino que también le declara su amor eterno; el arcángel Lavín se desprende de sus más bellas alas para regalárselas a su antes contendor, el legionario Lúculo; la abeja reina Michelle le canta la Internacional a los rogelios.

En todas las oficinas de este bello e hipócrita país, el jefe, el señor Zañartu, manda comprar unas pegajosas bebidas y un asqueroso paquete de papas fritas; los Espinitas de este país esbozan una sonrisa y un guiño al jefe, convencido de que, con este gesto, lograrán un aumento en su devaluada remuneración y, a su vez, se reparten unos números que corresponden al amigo-enemigo secreto, a quien le tocará, si bien le va, un ínfimo presente, algo así como un cortapapeles, un paquete de papel Confort, un oso, una muñeca Barbie .

Cuando los políticos juegan al amigo secreto ocurre algo similar: Lúculo le envió al profesor Lagos un jarrón chino, para que se acordara del caso CORFO-Inverlink; el pérfido ministro Nicolás Eyzaguirre le regaló a su Maestro un celular para que siguiera incomunicado con Evo Morales, quien, con mucha razón, no contesta llamadas telefónicas después de la broma de la radio de los curitas españoles, imitando la voz de Rodríguez Zapatero; Pablo Mármol Puccio recibió un condón de parte del ministro Pedro García para que pueda tener relaciones sexuales internacionales lentas y seguras con el indio pícaro Evo Morales; a la monja Carmen Frei le regaló la Jacqui un vale para varias operaciones con el esteticista pornográfico, Dr. Vidal, quien le retribuyó enviándole una escoba para que, en sus noches de brujería, volara por Concepción tratando de convencer a sus electores de su incondicional nuevo amor por antiguo enemigo Popeye Piñera;  Michelle Bachelet recibió de Popeye Piñera unas lindas polleras rojas, para que luciera sus piernas y enamorara a los chicos de Hirsch y, a su vez, Michelle le envió los aburridos escritos espirituales del santo franquista Escribá de Balaguer, para que aclarara dudas sobre su opción humanista-cristiana.

Como ustedes pueden ven, en  Hipocritalandia, en una sola noche se ha realizado el sueño apocalíptico  que el  león ame al cordero, Caín a Abel, el amo al esclavo, la UDI a RN, la DC a los Comunistas