Desde el fenómeno de Sofia Coppola con “Translation in Tokio” que una mujer directora no tenía tanto eco en el circuito mundial de cine. La artista Miranda July, norteamericana nacida en Vermont en 1974, siguiendo un estilo tan simple y particular de mostrar las vivencias del ser humano en su cotidianidad se ha ganado con “Tu, Yo y todos los demás” (Me and you and everyone we known) el respeto de los jurados de los mejores festivales del mundo logrando este año la Cámara de Oro en Cannes, el premio especial del jurado en Sundance y el premio del Público en el Festival de Los Angeles.La polifacética y vanguardista artista escribe, dirige y protagoniza su debut en el largometraje, ‘Tú, yo y todos los demás’, un tierno film sobre los anhelos secretos de los adultos y los misterios del sexo en la infancia, cuya gran repercusión no deja de sorprenderla.
La directora, que trabaja desde hace tiempo en otras disciplinas como la literatura y la performance, ha querido plasmar la manera en que los anhelos infantiles pueden convertirse en adultos. “Me interesan las distintas formas en que adultos y niños pueden afrontar la realidad’, contó July.
Desde los tiempos del colegio a July le interesó perpetuar la vida cotidiana, por lo que se unió a unos grupos punks de su ciudad para grabarlos en sesiones de estudio como en recitales en locales de mala muerte. Tras esta primera experiencia se lanzó al cine independiente consiguiendo formar su productora independiente y escribiendo su mejor guión (http://www.meandyoumovie.com/).
Miranda explicó en su estreno en Madrid en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS), que escribió el guión pensando en cómo se habían transformado con el paso de los años sus deseos. “Ninguno de los niños de la película soy yo, aunque esos anhelos que inspiraron la película son los míos. Creo que los anhelos infantiles son muy parecidos a los de los adultos. El presente y la realidad nos incomodan por igual a los dos”. Agregó que “me interesan los niños que son poderosos y los adultos como nosotros, llenos de dudas”.
Con respecto a las escenas de sexo, que le valió en EE.UU que muchos de sus inversores recularan en apoyar su proyecto, July explicó que “en Estados Unidos existe el Consejo de Protección Infantil, que fueron avisados del contenido del guión y nos hicieron un control rutinario. Cuando comprobaron que no había nada de pornográfico seguimos adelante. Solamente prohibieron utilizar la palabra mamada, y por eso me inventé una palabra que no significa absolutamente nada y que parece un juego de palabras entre las dos adolescentes”.
Rechaza la industria del Cine
Un millón de dólares le costó realizar el filme a Miranda July, los cuáles están siendo recuperados gracias a su éxito en Europa y EE.UU sin embargo, reconoció que fue muy difícil conseguir el dinero para hacer la película ya que además del tratamiento de la sexualidad, no intervinieron “estrellas” debido a su preferencia por actores alternativos que fueran capaces de transmitir un denominador común: ser vulnerables por heridas amorosas.
La chica sensación del cine independiente no quiere dedicarse únicamente al séptimo arte por lo que seguirá con sus tres facetas (escribiendo, creadora de performances y cineasta). Nos comenta que “no quiero perder la opción de determinar el resultado final de mis películas y no podría aguantar los problemas de la industria que son muy desagradables”. Asimismo, concluyó que echaría de menos al público en directo de las performances y la escritura.
Tú, yo y todos los demás
La opera prima de Miranda July narra las historias de un grupo de personas que se conocen o quieren conocerse y que viven en un mismo barrio. La serie interactúa entre dos hermanos que mantienen un chat erótico con una desconocida. Dentro de todo ésta simpática relación de sexo cibernético el padre de los dos chicos, recién separado y muy lejos de olvidar su antigua relación, debe luchar para ganarse un espacio en sus vidas, generando un magnífica imagen de lo que hoy es la unión entre pater e filios.
Mientras tanto dos adolescentes viven obsesionadas con el sexo y acosan al hombre que vive al frente del paradero, donde diariamente esperan su autobús, para que las inicie sexualmente.
Por su parte, una niña sueña con una vida monstruosamente perfecta y no se detiene en un objetivo primordial de juntar todo lo necesario para cuando llegue al altar.
La chica-artista (caracterizada por Miranda July con una perfecta ternura) se enamora del padre deprimido y busca en la directora de un museo la posibilidad de plasmar su arte en medio de creadores patéticos y timadores.
Sin duda, el éxito de la cinta es que genera en el espectador una reacción de singularidad, de cercanía y propone pese a que el mundo se mueve a velocidades aún existen seres normales que buscan el cariño que a veces se pierden en la sociedades modernas
Web: www.learningtoloveyoumore.com