A combatir la exclusión

Es muy estimulante comprobar que tenemos el diario El Clarín para opinar. Aunque, debería incorporar alguna forma de diálogo o de retroalimentación de los lectores. Así, cuando uno se siente aislado y solitario, puede discutir con un lector o leer la aprobación de otro y la impotencia por la exclusión disminuye.  Todo ello, porque sólo recibimos de los grandes medios, apoyados por la publicidad del Estado y las empresas, las noticias que quieren entregarnos, básicamente seleccionadas según los intereses de sus dueños.

Y sin información, no podemos educarnos, ni podemos participar de manera efectiva. Fernando Flores, un hombre del sistema, decía tiempo atrás en una reunión de empresarios trasmitida por el Canal del Senado, que cuando se acabaran los bosques y  la pesca lo único que nos quedaría sería la gente y que había que invertir en tecnología para la educación, porque las metodologías antiguas que se usaban actualmente no servían y ni siquiera justificaban destinar más recursos al sector.

Parece obvio que hay que preocuparse de la gente y de su conocimiento cuando tenemos que pagar patentes millonarias al Primer Mundo. Y ahora por muchos años más después de los TLC. Pero no sólo debemos modernizarnos, sino que también debemos informarnos de manera amplia y objetiva.

Tomando como ejemplo estas frases de Flores, para algunos resulta evidente que no podemos quedarnos tan tranquilos dejando que se acepte con naturalidad el exterminio de nuestros bosques y la riqueza de nuestros mares, que debemos preocuparnos de la sustentabilidad. Pero, ello no resulta tan claro para los que hacen sus fortunas a base de ellos. No les preocupa ni la sustentabilidad, ni el medio ambiente y se supone que tienen conocimiento sobre la materia que les está proporcionando sus ingresos. Y habemos otros obsesionados por la sustentabilidad de los ecosistemas. ¡Cómo puede haber tantas diferencias de apreciación!

La Corte Suprema decretó que la Celulosa Arauco era inocente de la muerte de los cisnes. Ello me parece un insulto a la inteligencia. Hace años que vemos lo que hacen este tipo de plantas, basta comparar lo que era el Río Maule y el hermoso balneario de Constitución, antes de CELCO y después de CELCO. De eso ni se habla. Las autoridades de nuestro país se olvidaron del asbesto, el petcoke, las enfermedades de los niños afectados por la basura tóxica en Arica, de la contaminación de las aguas en Antofagasta, de las malformaciones que producen los pesticidas en los hijos de las temporeras en las zonas fruteras. De los niños caca.

¿Será que exagero por amargada? ¿O será que, como en la guerra, hay que soportar algunas muertes en beneficio de las grandes mayorías?

¿Será eso lo que se persigue en Pascua Lama? ¿Será eso tener visión de estado o de estadista?

Nunca he entendido mucho lo que esa cualidad significa y que supuestamente tiene Lagos. Puede que yo sea una mujer tonta y  pedestre, que me fijo en detalles y pierdo de vista lo fundamental: el país.

Pero por más bruta que yo sea ¿cómo me van a convencer de que una laguna se puede trasladar de lugar? Porque un glaciar es una laguna congelada que está donde está, porque es de ahí. En Argentina los ciudadanos de Esquel han luchado por años, por que no exploten su oro, porque éste se lixivia con cianuro y deja generaciones dañadas y enormes áreas contaminadas. Allá han luchado aún sin que les pretendan trasladar glaciares. Pero acá hay algunos, incluso representantes de universidades como la Finis Terrae, que defienden en programas de televisión la creación de empleo que produciría este proyecto. ¿Será que soy muy  fundamentalista o no reconozco lo fundamental?

Es evidente que hay informaciones opuestas y que algunas disfrazan la realidad.

Pero sería tan fácil informarnos. Sólo averiguar lo que dejó la explotación del oro a tajo abierto en la Mina Corrales del Departamento de Rivera en Uruguay, las luchas actuales contra la explotación del oro a base de cianuro en San Luis Potosí en México, Australia, San Juan y Esquel en la Argentina.

Creo que los que discrepamos del modelo que nos han impuesto, tenemos que informarnos más, estudiar y discutir, producir alternativas, para entender las discrepancias, ya que tampoco es posible pensar que todos los que aplauden al Presidente, y le dan un 71% de aprobación lo hacen sólo por codicia o estupidez.

Antes que nada, debemos combatir la exclusión en la información, acceder masivamente a las fuentes alternativas del Internet. Exigir a la nueva Presidenta de la República apoyo a la Prensa alternativa.

No se puede reprimir a las radios comunitarias. El apoyo de propaganda estatal a los medios alternativos, como se hace con los grandes medios, puede ser una forma de reencantar a los jóvenes. No hay democracia, sin información objetiva y sin participación de los jóvenes. Tampoco sin banda ancha gratuita, como diría Flores.

Los jóvenes no tienen voz y esperamos que el nuevo Gobierno de la Concertación cumpla con lo prometido, en relación a rejuvenecer la parrilla programática. Que influya para que los ancianos ABC 1 enquistados en las cúpulas, que dirigen el país a través de sus partidos, les dejen un espacio a los demás y especialmente a las nuevas generaciones.

Porque serán los jóvenes y sus hijos los que se harán cargo del país en ruinas que dejará la furia extractiva.