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Agosto 19, 2026

Sobre los poderes divinos y los pinochos de mala memoria

En estos días, confrontado una vez más a la justicia, Augusto Pinochet,  exdictador de Chile, sin dudas, con claridad, con firmeza y religiosa  convicción se expresaba así: “Dios hace las cosas, él me  perdonará si  me excedí en algo, que no creo”.

Y claro, este zorro viejo y su camada de perros asesinos sin duda serán  perdonados por el supremo, porque efectivamente no se excedieron, no se  excedieron ni un poquito, simplemente siguieron al pie de la letra, el  macabro plan creado allá arriba por sus patrones del norte contra el  amor, las ganas y la esperanza del pueblo chileno.

Pinochet, uno de los más bárbaros asesinos que la historia  contemporánea recuerde, cínica y militarmente ahora ha decidido co-responsabilizar   a su mando superior,  al de mas arriba, porque como él dice: “Dios hace  las cosas”.

De acuerdo a este teológico razonamiento cabría deducir que él,  Pinochet, ha sido tan sólo un humilde instrumento de la ira divina contra la  barbarie ateo-marxista-comunista.

Por lo tanto, si Dios lo manda, se supone que Dios mismo será el  encargado de perdonarlo, cuando el divino y final ascenso le llegue al  octogenario exdictador.

Qué tal esta breve clasecita de inquisición y lógica cristiana, eh?

Pero bueno che, despúes de todo no es para tanto, algún exceso siempre  cometemos todos, o no?. Además, pareciera ser que el “excederse”  también es un pecado divino y por lo tanto perdonable.

Y claro, basándose en estos principios teológicos (y con alguna  asistencia terrenal y aérea de la CIA), Pinochet, abrazado a la biblia, a la  espada y excediéndose un poquito, se decidió a “liberar” a Chile de la  “plaga comunista y otras pestes semejantes”

Los “pequeños” excesos de Pinochet, caracterizaron un nefasto régimen  que subsistió casi dos décadas, dejando un saldo de miles de muertos,  desaparecidos, torturados, encarcelados, exiliados, suicidados y otras  menudencias.

Pero tranquilo Pinocho, Dios es grande y sabrá perdonar, por eso   tú  siempre dices y reafirmas: “lamento y sufro por esas pérdidas, Dios hace  las cosas, él me perdonará si me excedí en algo, todo lo que hice se lo  dedico a Dios, porque eso permitió que el país no fuera comunista y  surgiera como es hoy” (Cita textual de Pinochet durante la examinación  siquiatríca).

A pesar de que todos los exámenes médicos califican a Augusto Pinochet  como “muy lúcido y equilibrado” (y muy creyente), el exdictador, el  mismo que dice sufrir tanto por las pérdidas divinas, afirma no “poder”  recordar con claridad, con certeza, la mayoría de lo que él define como  “situaciones”, ocurridas durante y posteriormente al fatídico golpe de  estado de 1973. En estos días Pinochet ha sido cuestionado por su  participación en la “Operación Colombo”, pero lamentablemente no tiene  memoria de la misma.

La llamada “Operación Colombo”, fue planificada y ejecutada por la siniestra Dina, la Dirección NaZional de Inteligencia bajo la directa  supervisión de Pinochet. En este operativo, realizado en los oscuros años de  1975, se llevó a cabo el secuestro masivo y posterior “desaparecimiento” de 119 activistas sociales y políticos opositores al régimen militar.

Para ello Pinochet y la Dina crean los “confesionarios”, o mejor dicho,  los tristemente célebres centros clandestinos de detención. Allí se  torturaba día y noche para obtener información, se asesinaba y se  desaparecía. Por supuesto que para Pinochet “desaparecer” así nomás, no era del  todo cristiano. Por eso y junto a las siempre cómplices “agencias y  medios de desinformación”, se intentó crear un supuesto escenario de  enfrentamiento entre militantes del campo popular.

Es así que a principios de 1975 comienzan a aparecer en Argentina,  cuerpos mutilados con identificación chilena correspondientes a detenidos  desaparecidos.

Pinochet con la complicidad divina, intenta realizar el milagro de  hacer creer a la población que los detenidos desaparecidos chilenos en  realidad estaban en Argentina, y allí eran sistemáticamente asesinados por  sus propios compañeros acusados de traición.

La burda estrategia jamás dio resultado y la mentira no tardó en quedar  rápidamente al descubierto. Entonces la justicia humana, mediatizada y  todo, frente a la evidencia no tuvo mas remedio que procesar a 16 ex  agentes, como responsables de la Operación Colombo (que viene del latin y  quiere decir paloma). este operativo implementado en 1975, y  directamente relacionado al Plan Cóndor, dejó un saldo de 119 detenidos  desaparecidos.

Siempre alto en el cielo están las aves de rapiña, siempre alto quieren  volar, pero definitivamente y aunque lo intenten, están y estarán  vitaliciamente destinadas a ser la carroña de esta tierra.

Aves de vitalicias de rapiña, vitalicias como Pinochet, la sagrada  autoridad vitalicia, el senador vitalicio, el torturador vitalicio, el  asesino vitalicio. El mismo vitalicio que en su repentino “lapsus de  memoria”, dice y jura no recordar nada, ni haber tenido nada que ver con el  tema de palomas o cóndores, afirmando una y otra vez que en realidad a  él, los pájaros no le gustan.

Sin embargo, quien miente pronto se denuncia, se contradice, se  tropieza, se cae, se denota. Así como a vos Pinochet, aunque no quieras,  aunque disimules, se te nota que mentís malparido, se te ve en los ojos toda  la muerte, milico asesino, torturador, botón de cuarta.

Se te nota, pero ante el cuestionamiento sobre el Plan Colombo,   babeándote repetís que “no me acuerdo, pero no es cierto, no es cierto…., y  si fue cierto, igual no me acuerdo”.

Acordar o recordar, del latín corda, que quiere decir corazón, recordar  es volver a pasar por el corazón…. cómo carajo vas a recordar viejo,  si no tenés, si nunca, nunca has tenido corazón?

Pero a pesar de todo creo que es verdad lo que decís Pinocho. Dios debe ser corresponsable de tus barbaridades, si no, te hubiera detenido, te hubiera aconsejado, te hubiera llevado ante la divina  justicia. Pero no, hasta te salvó de aquel bazucazo muchacho que por poco te lleva al otro mundo, fíjate que de verdad pareciera haberte perdonado  tus maldades por todos estos años…

Gracias a su divina ayuda castigaste a tus adversarios, a todos, a  miles, y muy especialmente a ese cabezadura eterno de Salvador Allende, al  que por desobediente y por no aceptar el cielo que generosamente le  ofrecías, no tuviste mas remedio que “crucificar” en la Moneda.

Pero cuidado eh, crucifícalo a balazos, una, diez, mil veces,  crucifícalo bien crucificado, porque ese tipo, ese Salvador, terco y porfiado  parece seguir creyendo en ese cuento de la resurrección y la  revolución….y vuelve, vuelve, vuelve siempre con una casi victoriosa sonrisa a  flor de labios…que cosa no?.

Y bueno Pinochet, Dios te podrá perdonar en tu otra vida,  o allá en el  cielo, o en ese paraíso tuyo donde todo vale, donde el más fuerte  triunfa, miente, estafa, se ríe, roba, tortura, asesina, desaparece,  blasfema y se caga mil veces en todos en el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo.

Pero acá abajo no sé Pinochet, te aviso que acá abajo ya te juzgamos,  si, acá abajo, acá, acá donde la gente continúa en silencio luchando  para cambiar las cosas, para hacer un mundo mejor y más justo, acá donde  la gente sigue luchando para escribir una historia diferente y  solidaria, acá abajo ya te juzgamos.

Acá estás perdido, estás cagado, estás solo, solo, solo, estás muerto en vida, estás odiado, estás vuelto mierda, estás escupido en el alma, si  es que tenés alma, porque sabélo, para todos nosotros, siempre estarás  en el centro del odio y la repugnancia.

Y que Dios te ayude, que Dios te ayude, si es que puede.

Toronto, Canadá