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Agosto 18, 2026

Mi barrio

La calle angosta y larga de mi barrio, hace veinte inviernos se vistió de blanco. Lucía techos nevados y copos silenciosos que tapizaban los árboles.  Los paraguas asombrados sobre las manos enguantadas de niños vecinos, vieron construir un muñeco blanco con nariz de zanahoria.

La calle dieciochera de mi barrio, en cada primavera de septiembre, florece con banderas tricolores y música de organillos en las esquinas.

 

Los muros de ladrillo que albergaron los años de fiestas juveniles y trasnochadas de estudio, están en silencio. En la casa de enfrente hay risas de niños que escapan de los rosales. Sus padres eligieron vivir en una casa con patio cerca de los colegios.

 

Hace un año nos despertó la grúa derribando varias casas de la esquina.

 

Las veredas se cubrieron de polvo. Atrás aparecía en el paisaje el cerro San Cristóbal con su virgen.

 

Algunos vecinos llegamos al municipio, con fotos de nuestro barrio y su historia. El alcalde, con la mejor de sus sonrisas, decía estar perplejo ante la amenaza de  torres en altura. Pero ahí estaba el proyecto aprobado, en silencio, con la mayor rapidez.

 

Vinieron las protestas y actos públicos. La calle se vistió de letreros, periodistas y candidatos políticos recién aparecidos, que opinaban. Las elecciones para concejales y alcaldes estaban cercanas.

 

Un candidato me preguntó el nombre de este sector. Estábamos frente a las cámaras de televisión.

 

Los vecinos amenazados por el negocio inmobiliario se organizaron con reuniones y visitas puerta a puerta para recoger firmas. Hay vecinos antiguos, algunos se han empobrecido y soportan las presiones inmobiliarias para que vendan y se vayan, quién sabe adónde. Lo que vale es el suelo para enriquecer a una empresa de especuladores.

 

En el centro de la ciudad han ido más rápido las torres de departamentos, casi sin veredas, todo espacio se aprovecha. Los edificios se miran unos con otros, pues ya no está la cordillera ni los cerros.

 

Los vecinos impulsaron el estudio de un nuevo plan regulador, en el cual trabajan los concejales, algunos técnicos, algunos representantes de empresarios, y ningún vecino.

 

Mi calle, esa que me vio salir vestida de novia, ha cambiado.

 

Hoy nos invade una torre, desde cuyas ventanas nos observan sus nuevos moradores. Tal vez ellos estén de paso como ocurre en el centro de la ciudad, donde ya no queda vida de barrio.