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Agosto 18, 2026

La política es una técnica



La política es el vicio de la clase política, su forma de adicción a la adrenalina, su mayor entretención y su fuente de ingresos. Ese conjunto ideal no se encuentra en todas las actividades de la vida. La política ya no consiste en dedicarse oscura, paciente y pobremente a una causa, como Marcelo Mastrianni en Gli Compagni. No, para hacer política se debe ingresar a la clase política y para ello se debe estar en el Gobierno o en el Parlamento. Los que no lo logran “se van para la casa”, porque no tiene gracia hacer política en sindicatos, universidades, organizaciones sociales o barrios.

Para entrar a la clase política hay manuales de fácil lectura. Eso es lo más importante, que sean de fácil lectura para no agotar a nuestros Nuevos Líderes. Así podremos contar en el Parlamento con las Argandoña, las Paulina Nin, las Toyita. Y parejitas, como el inefable matrimonio Farías. Probablemente, la Señora Bolocco, cuando comprenda que no será Primera Dama argentina, también ingresará, pero directamente a Senadora por su experiencia.

El Manual nos enseña que en primer lugar el candidato a Nuevo Líder debe tener plata. Debe contar con diseñador personal, criar músculos y, por ningún motivo, puede ser gordo. La gordura es la peor lacra para nuestra clase política y los cirujanos plásticos ya no dan abasto con los pacientes con vocación de servicio público. Ahora se ponen ozono por el recto también. Cuando no lo logran, deben instruir que los pinten en las gigantografías finos, sonrosados y con 20 años menos, sin una mínima arruga. Les retratan en el rostro el alma inmaculada y sin preocupaciones. Hay que contratar asesores de publicidad que los maquillen como trasvestis para los Debates y que les expliquen cómo manejarse. Póngase sólo del lado derecho que es su mejor lado, no hable de impuestos, sonría con el ojo izquierdo guiñado y lo que vende es hablar de la delincuencia. Así de paso se pone a la lata con Edwards y la Fundación Paz Ciudadana. Por ningún motivo critique a los auspiciadores de su campaña. Los espectadores, que han esperado con ansias el debate porque aún confían en que todo no está perdido, quedamos perplejos ante tamaños engendros.

Para llegar a candidatos deben lograr ser digitados por los dueños de los partidos políticos y en eso ayuda el apellido y la pertenencia a las elites. Los advenedizos lo logran incorporándose a las redes de operadores de los Nuevos Líderes. Éstos, desde cargos públicos, invierten los recursos fiscales en una estrategia comunicacional permanente, tanto para los líderes como para sí mismos con el fin de lograr la perpetuidad en las cúpulas. La externalización de estudios a consultoras fantasmas es la gran herramienta de triangulación, que les permitirá armarse de un capital, pagar favores o dar una buena vida a los adeptos más cercanos y obsecuentes. La inversión en imagen es cara.

Es necesario recrear un lenguaje que los periodistas de televisión se encargaránn de reproducir. Hay que hacer “gestos” y envíarse “señales” y pensar en forma inteligente la frase que le dirá a un periodista con la que sacará otra del oponente. Al igual que las modelos y sus novios, no importa lo que se diga, la cuestión es aparecer.

La cultura y el conocimiento no son patrimonio de gran parte de los Nuevos Líderes. Algunos jamás han leído un libro, salvo un best seller en vacaciones, pero pese a ello se les ubica en  cargos vitales para el manejo del país. Pueden ocupar cualquier cargo, independientemente del título o del área de especialidad. Se supone que en cualquier lugar pueden hacerlo bien, ya que el contenido básico que se les exige es su lealtad al régimen, su habilidad para la recolección y su capacidad “política”, que es como la fuerza madre de todo conocimiento y que se ejerce con la técnica previamente descrita.

Por lo tanto debe ser muy solidarios a nivel de cúpula y jactarse de la rectitud de sus acciones, especialmente de las del Gobierno de turno. “Cuando se comete un error, se reconoce el error, y se sanciona el error”.  Pero, si lo comete un pelao se le despide de inmediato, si lo comete un Ministro se le envía de Embajador a Suecia.

Los parlamentarios deben dedicar la mayor parte de su tiempo al lobby y las comunicaciones. El celular es básico. Por ello deben correr de un lado a otro pudiendo permanecer el mínimo de tiempo en el Congreso y poco tiempo sentados en los lugares donde confeccionan las leyes que rigen nuestros destinos.

Los políticos abnegados y que entregan su vida al servicio de los demás, es decir los Antiguos Líderes que han pasado colados y  que tienen el mérito de seguir como Marcelo en Gli Compagni, se diluyen en la avalancha de los Nuevos Líderes, porque se niegan a aplicar los nuevos manuales. A veces los ciudadanos los comprenden.

Los Nuevos Líderes de todos los partidos políticos tienen diferencias muy sutiles, pero deben, especialmente, coincidir en que hay que defender a muerte: los equilibrios macroeconómicos y la extracción de los recursos naturales para aumentar las ganancias de las grandes empresas trasnacionales.

Deben por lo tanto, y para ello han establecido el “consenso transversal”, ignorar los efectos de los equilibrios y la extracción.

Así, mientras la furia extractiva avanza y en su avalancha va dejando un borde de tierra sin vegetación, mostrándonos que no se necesitaba una guerra nuclear para obtener dichos resultados, los Nuevos Líderes toman decisiones que comprometen el futuro de la ciudadanía, aceptando la contaminación de las celulosas, la lixiviación de oro mediante cianuro, el traslado de glaciares.

Ningún Nuevo Líder debe preocuparse por los niños enfermos por la basura tóxica en Arica, los niños caca, los suicidios de chilenos quemándose vivos, las madres que abandonan en basureros o matan a sus hijos, el abandono de más de 60 niños al año, la elusión de impuestos, la inundación de cementerios indígenas, los niños menores de 14 años infectados por SIDA por la prostitución, los niveles de depresión de los chilenos en las ciudades más grandes. Sólo se deben preocupar de la delincuencia.

Aunque, hay que reconocer, que los Nuevos Líderes más letrados ahora hablan de las desigualdades, porque el FMI, el BID y el Banco Mundial, lo han destacado.

Los que no leemos estos manuales estamos out. La política es cada vez más la entretención de unos pocos. Según un estudio de FLACSO, el 31% de los chilenos de más de 18 años no está participando en los comicios electorales. Hay 2,1 millones de personas que no están inscritas y un millón que está optando por la abstención o los votos nulo y blanco. Cerca de un 70% de los jóvenes no está inscrito y la tendencia es que cada vez se inscriban menos. Lo NL nos inundan con sus caras sonrosadas para que los votemos

La única alternativa es impulsar y desarrollar nuevas formas de organización a nivel local: especialmente en el barrio, dado que la precariedad laboral y la destrucción del movimiento sindical han atado de manos a los trabajadores.

No debemos olvidar que si no nos defendemos nosotros y no nos organizamos para hacerlo, nadie lo va a hacer y los períodos eleccionarios son útiles como instancias de unión entre los vecinos, donde debemos privilegiar los intereses comunitarios y aunar esfuerzos para exigir su resolución o resolverlos nosotros mismos.