En relación a la primera vía, tenemos el testimonio del Premio Nacional de Periodismo 2005 y ex director de la revista Análisis, Juan Pablo Cárdenas, quien ha señalado que el Gobierno de Aylwin nos bloqueó una ayuda internacional importante que estuvo a punto de materializarse. Era del Gobierno holandés que destinó una ayuda millonaria para las tres revistas que se mantenían vigentes (‘Apsi’, ‘Análisis’ y ‘Hoy’) junto con el diario ‘La Época’ y ‘Fortín Mapocho’. La ayuda no se concretó porque el Gobierno de Aylwin le hizo ver al Gobierno holandés que cualquier asistencia a la prensa chilena sería vista como una injerencia en los asuntos internos de nuestro país (El Mercurio, 11/09/2005).
Respecto del avisaje fiscal, el mismo Cárdenas ha indicado que el Gobierno (de Aylwin) no nos hizo compartir la publicidad gubernamental. La podría haber distribuido equitativamente entre los medios (op. cit.) A su vez, el comité editorial de Rocinante denunció como particularmente grave que el Estado chileno, a través de sus empresas, concentra una cantidad de recursos en materia de inversión publicitaria que refuerza este déficit de pluralismo (en la propiedad de los medios) al invertir casi exclusivamente dichos recursos en los grandes consorcios y monopolios de la comunicación (Rocinante; N° 84 y final). En el mismo número su directora, Faride Zerán, informó que las empresas del Estado destinan 62,7% de su publicidad en prensa escrita a El Mercurio.
A todo lo anterior hay que agregar la insólita negativa del Estado a indemnizar al legítimo propietario de Clarín, Víctor Pey, lo que ha impedido hasta hoy la única alternativa cierta de publicación de un diario de centroizquierda en Chile durante esta década (ver Clarín y el sagrado derecho de propiedad, de Patricia Verdugo, en Rocinante N° 47) ¿A qué puede deberse ese pertinaz esfuerzo de beneficiar al ajeno y perjudicar al propio?
La explicación la da con toda crudeza Edgardo Boeninger en su libro Democracia en Chile (Edit. Andrés Bello, 1997) en que señala que a fines de los 80 se produjo una convergencia de los postulados económicos del liderazgo de la Concertación con los del régimen de Pinochet, convergencia que políticamente el conglomerado opositor no estaba en condiciones de reconocer (pág. 369)
Obviamente, en tal contexto, pasaban a ser molestos los medios de comunicación, que por las fuertes convicciones y coraje demostrados por directores y periodistas, muy probablemente se encargarían de desnudar las profundas contradicciones entre teoría y práctica que se impondrían en el futuro.
