Le dicen La Factoría a ese inmenso galpón que se repletó con la visita del filosofo Antonio Negri con estudiantes de varias latitudes del país, seducidos todos por la presencia, o por la moda que el nombre de este intelectual significa hoy en día. Pero lejos de improvisados análisis, la conferencia que atrajo a los fans se tituló Consideraciones sobre la alter-modernidad, inspirada en los últimos trabajos sobre poder, resistencia, multitud y democracia en tiempos de globalización.
Lo complejo de esta teoría se entiende con la re lectura de sus dos libros claves: Imperio (2000) y Multitud (2002), ambos escritos a cuatro manos con su partner Michael Hardt. En total casi llegan a una gran roca de casi 600 páginas donde la utilización teórica de autores como Foucault, Spinoza, Hegel, Maquiavelo o Marx hacen que no sea precisamente una novela para llevar a la playa.
La conferencia dictada el miércoles dirigida a personas que se supone estarían impregnadas de esta compleja teoría, sumado a un audio precario, hacían difícil seguirle el hilo al exponente. Lo que nunca es excusa para no ovacionar y aplaudir al fin de la cita, casi como un instinto nacional.
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En boca de Negri, esta línea teórica intenta contribuir a la resurrección, a la reforma, o, más bien, a la reinvención de la izquierda nombrando una forma de organización y un proyecto político y a esa perspectiva es la que llaman la Multitud. Un término que a algunos les irrita y a otros los cautiva, cualquiera que se interrogue sobre las posibilidades de emergencia de una nueva subjetividad política en las condiciones históricas que el autor bien describió, deben dejar, por lo menos, a buen número de personas atentas.
En un momento Negri instaló la siguiente pregunta. ¿Qué es la alter-modernidad?, a pesar de que en ningún momento definió lo que para él era el concepto raíz: la modernidad.
La alter modernidad es un dispositivo filosófico y político que pretendió al partir del comienzo de la revolución burguesa, expresar la democracia absoluta contra el principio de soberanía, contra la acción misma del soberano; expresar, miren bien, no sólo en una forma anárquica, sino también una forma aristocrática republicanas .
Para Negri hoy en día encontrar esta alter modernidad significa buscarla en la historia misma filosófica de la edad moderna; por otra parte, podríamos buscar esta alter modernidad en la línea alterna o el desarrollo del socialismo mismo, podemos buscarla de una manera muy importante en la línea histórica y política alterna de las transformaciones del tercer mundo, expresó.
Hoy este nuevo cuerpo social e identidad difusa, entre la anarquía y el debacle de las soberanías, se concentra en el término Multitud, que intenta tomar la dinámica por la cual las singularidades van hacia una producción de un ser común.
Hay quienes ven la alter modernidad en forma ambigua. Si vemos, por ejemplo, en las posiciones de algunos sectores de la izquierda francesa, particularmente del Le Monde Diplomatique, podemos pensar, que en esta posición entre uso de término de alter modernidad, siempre se contempla, por ejemplo, la continuidad del proceso de soberanía nacional en particular con una cierta nostalgia a las teorías alter mundistas y acompañadas por una retoma de la teoría de la dependencia, indicó.
¿Pero qué es la Multitud?
Negri especificó este concepto de la siguiente forma:
Multitud es ese conjunto de singularidades en una relación preconstituida por un común múltiple. Multitud es esta forma intelectual que deviene común y que determina la hegemonía sobre todo el resto del trabajo social aspirándola hacia sí. Es evidente que cuando decimos esto, comenzamos a hablar de otro concepto de multitud, puntualizó.
Para Negri el capitalismo no puede ser superado. Puede estar desesperado, el modo de la globalización es el modo en el cual el mundo ha sido completamente colonizado por el Capital. Ante la pregunta de uno de los presentes sobre su posición en la anterior Referéndum por la Constitución europea respondió que votó que sí.
Porque la Constitución es un medio que combatirá al Imperio, esta nueva sociedad capitalista mundializada .Europa tiene la posibilidad de ser una barrera contra el pensamiento único del unilateralismo económico capitalista, conservador y reaccionario. Pero Europa puede también puede instalar un contra-poder contra el unilateralismo americano, su dominación imperial, su cruzada en Irak para tener el petróleo. Los Estados Unidos lo comprendieron bien. Desde las años 50 luchan como locos contra la construcción europea, ellos ven una barrera a la extensión de su poder. De la misma manera ellos se oponen a la emergencia de China o la alianza regional en América Latina, concluyó.
