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Agosto 19, 2026

Marco Aurelio

El martes 4 de octubre el Presidente Lagos condecoró a Marco Aurelio García  con la Orden al Mérito Bernardo O’Higgins, la que se otorga a ciudadanos extranjeros por servicios prestados a Chile.
 

Sin embargo, los méritos son muchos más. Marco Aurelio conoce muy bien a Chile y los chilenos. Se exilió, junto a su esposa Elisabeth, en nuestro país cuando la dictadura brasileña estrechaba el cerco sobre los demócratas. Lo recibimos con entusiasmo en el Centro de Estudios Socio-Económicos (CESO) de la Universidad de Chile, dónde también nos acompañaban Theotonio, Vania, Ruy Mauro y Emir Sader.  

 

Estos amigos brasileños, junto a Gunder Frank, Tomás Vasconi y tantos otros, entregaron un aporte sustantivo al desarrollo de las ciencias sociales en nuestro país.  Los estudiantes de la Escuela de Economía, de la calle República, nunca los olvidarán. Gracias a ellos, y a la experiencia de la Unidad Popular, enseñaron a una generación que la teoría era gris frente al verde árbol de la vida y, también, que la firmeza de convicciones entregaba mayores satisfacciones que el usufructo del poder o la subordinación acrítica del mismo. Marco Aurelio fue consecuente con sus enseñanzas: luchó contra las dictaduras brasileña y chilena y perseveró incansablemente para que Lula llegara a ser Presidente.

 Pero, Marco Aurelio no ha cambiado. Sigue siendo el mismo de siempre. Han pasado treinta y cinco años desde que nos conocimos. Nos hemos encontrado esporádicamente y cada vez es como si no nos hubiéramos dejado de ver. Está en el poder, al lado de Lula, pero sigue recordando, con la misma alegría y afecto, a la gente más humilde con la que compartimos en el Ceso. Sabe reirse de si mismo, sigue ironizando sobre los  poderosos y no soporta a los serviles. No se enoja porque nuestros amigos Theotonio o Emir critican la política económica de Lula. Es que es un demócrata de verdad y sabe respetar a las personas. El poder no lo ha trastornado. Por esto es que sigo apreciando a Marco Aurelio.