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Agosto 20, 2026

No es por ser Apocalíptico

No es por ser apocalíptico, pero los signos que marcan el fin de los tiempos se multiplican. En primer lugar destaco la brusca conversión de Felipe Lamarca (ex grupo Angelini, ex Sofofo, ex fáctico del complejo industrial criollo y, claro, ex de su ex señora).  


 

Lo que dijo Lamarca fue fuerte, porque luego de estar años representando los intereses de los grandes conglomerados chilenos le vino una suerte de fatiga con eso de la concentración económica. Así como lo escucha: ni se arrugó en denunciar que el mercado en este pobre pero ¿honrado? país no funciona y que, por lo mismo, la teoría del chorreo se concreta en un miserable goteo hacia la plebe. Cuando los ex compañeros de farra de Lamarca todavía no se reponían del impacto de sus palabras, la sección Economía y Negocios de El Mercurio (otro fáctico) advertía que, en Chile, se registra un descenso en el número de pequeñas empresas desde 2000 hasta nuestros días. El decano de la prensa delataba así a la máquina concentradora de riqueza en que se ha convertido el sistema social de mercado nacional. Sin duda, Adam Smith se revuelca en su tumba al enterarse de que los ingleses de Sudamérica están liquidando su sueño de un mercado con oferentes atomizados. En fin, a los chilenos siempre nos ha gustado jugar al Monopoly.   

 

Pero las desgracias no se detienen ahí, por lo menos para mí. Debo confesar que hasta ayer era un admirador de Arturito (el robot TX Araña, creado en Chile para detectar y ubicar cualquier cosa). Creía, con ilusión infantil, que Arturito era nuestro primer paso como nación en el duro campo de la investigación de frontera. El asunto es que su inventor, Manuel Salinas, fue invitado por la Universidad Técnica Federico Santa María (Valparaíso). Ahí Salinas tenía una oportunidad única para deslumbrar a los futuros ingenieros con su revolucionario detector del eco atómico de los elementos de la naturaleza. Sin embargo, la realidad fue amarga: no supo contestar las preguntas de los alumnos y, peor aún, no fue capaz de resistir las objeciones que le hizo el académico Patricio Häberle. El tema fue duro. Según testigos, Salinas se fue del auditorio antes de que se diera por finalizado el acto.  

 

Esto de pararse y largarse apenas nos enfrentan no es sólo un defecto de Salinas. Nuestros políticos son iguales y por eso diseñan debates que funcionan como mecanismos-de-distribución-de-opiniones-de-campaña, más que cumplir con su misión esencial: dar espacio a la deliberación política de una nación. Así las cosas, creo que Salinas debiera formar un sindicato con los cuatro candidatos a la presidencia para tener así una defensa más efectiva contra todos esos ciudadanos inadaptados que quieren ver personas argumentando y contra argumentando en una fiesta de civil racionalidad. El problema grave será, claro está, que de tener éxito dicho sindicato, Chile quedará en la definitiva y total oscuridad. Si ya nos cuesta montar mecanismos sociales autocorrectivos (porque es de mal gusto controvertir a los poderes de turno) cómo irá a ser si caemos en las manos de ese hipotético gremio defensor de pseudo científicos y pseudo políticos de cutis demasiado sensible para tolerar los cuestionamientos directos. Pero en fin, Chile nunca ha sido de procesos políticos autocorrectivos, nuestro estilo son más bien las crisis institucionales cada cuarenta años y vaya que nos esmeramos para desatar la siguiente… Ah, y que quede claro: como columnista no acepto comentarios de ningún tipo.