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Agosto 19, 2026

12 de octubre, el día que dos mundos se encontraron

El 12 de octubre de 1935, nace la Falange Nacional. Eran dirigidos por jóvenes de no más de 23 años, como Eduardo Frei, Bernardo Leigthon, Ignacio Palma y Radomiro Tomic. Eran universitarios formados en la Doctrina Social de la Iglesia y en la misma Acción Católica del Padre Hurtado.


 

El 12 de octubre de 1935, nace la Falange Nacional. Eran dirigidos por jóvenes de no más de 23 años, como Eduardo Frei, Bernardo Leigthon, Ignacio Palma y Radomiro Tomic. Eran universitarios formados en la Doctrina Social de la Iglesia y en la misma Acción Católica del Padre Hurtado.
Conmovidos por las injusticias sociales de la época, se atrevieron a romper con el Partido Conservador en el que militaban y a perder todo poder. Por eso fueron marginados y durante veinte años no obtuvieron más del 5% de los votos en las elecciones parlamentarias. Pero su hora les llegó. Cuando formaron la Democracia Cristiana en 1957, se transformaron en el primer partido político en 1963, ganaron las elecciones presidenciales de 1964, para iniciar un profundo proceso de cambios en nuestro país, el cual cambia de orientación con la llegada de la UP y el Presidente Allende al Poder, para ser interrumpido con el Golpe Militar del 73.
Posteriormente, la Democracia Cristiana se constituye en el eje político del proceso de transición, que según el Presidente Lagos, ha concluido, con su promulgación del texto refundido de las reformas de que ha sido objeto la Constitución del 80.
 
Desde una perspectiva Humanista Cristiana, quiero compartir mis reflexiones sobre un 12 de octubre, mucho más relevante:
1.-   La llegada a tierra americana, el 12 de octubre de 1492, de un grupo de hombres provenientes del viejo mundo, constituye un hecho histórico fundamental en múltiples sentidos para el mundo, Latinoamérica y el pueblo de Chile.
          Marca el encuentro de dos mundos que, con una diversidad de civilizaciones, culturas, razas y pueblos, se habían desarrollado uno separado del otro.
          Como resultado de este encuentro, al decir de Uslar Pietri,  surge un NUEVO MUNDO en el cual en base al aporte del Ibérico, del Indio Americano y el Africano, nace la cultura y el pueblo en el cual hoy nos reconocemos, el Iberoamericano o latinoamericano.
 2.-   Dicho nacimiento, no estuvo ausente de conflictos, guerras, dominaciones y violaciones de derechos fundamentales de todo ser humano.  Pero también se dio la cooperación y el amor; de ahí fuimos forjando una nueva raza caracterizada por una pluralidad de formas de mestizaje, integrando diversas tradiciones ancestrales en la creación de un pueblo nuevo, que se va enriqueciendo también del aporte de diversos inmigrantes de todos los continentes, impregnándole a nuestra cultura una raíz de universalidad; fenómeno civilizatorio que no es otra cosa que la prolongación de la permanente simbiosis etno-cultural que, desde que existe recuerdo histórico, se fue dando en la península ibérica.
Precisamente, porque se logró una identidad propia, que, hace poco menos de dos siglos, optamos por independizarnos, constituyéndonos en múltiples repúblicas hermanas, sin asumir el desafío de unidad que nos plantearon nuestros Libertadores Bolívar, O’Higgins y San Martín.
3.-   Comprendemos las reservas de muchos, cuando se pretende imponer una conmemoración del hecho de 1492 desde perspectivas parciales en función de intereses o símbolos que no son los de todos.
       El razonar y proyectar dicho acontecimiento histórico fundacional de nuestra cultura iberoamericana en base a la perspectiva humanista-cristiana, nos ha llevado a valorar y respetar las diversas interpretaciones y manifestaciones en torno a su conmemoración; mas aún cuando cada vez son mas las comunidades de nuestros pueblos para las cuales todo pasado colectivo ha ido menguando su valor, perdiendo su sentido de pertenencia histórica, y por lo tanto impotenciando su posibilidad de construcción colectiva de futuro.
       Sin embargo, más allá  de hacer presente un “descubrimiento”, una “colonización”, una “resistencia a la dominación” o el inicio de la “evangelización de nuevos pueblos”, lo que tiene sentido para todos, es celebrar nuestra existencia como una gran comunidad que habita esta tierra americana donde comparte historia y cultura. 
        Es importante reflexionar nuestro peregrinaje de poco más de 500 años en la construcción de un NUEVO MUNDO, nuestras desdichas y logros, para desde ahí proyectar futuro hacia el nuevo medio milenio de historia que hemos iniciado, en la medida que tomamos como referencia al Cristo del amor que sacrificamos y resucita.
 4.-   Hoy, cuando nos acercamos al bicentenario del inicio del proceso de construcción de Repúblicas Independientes en esta tierra que convocaba a un NUEVO MUNDO, podemos decir, que estamos orgullosos de lo que hemos llegado a ser como naciones libres, no obstante creemos, aunque nos duela, que no podemos ni debemos dejar de hacer presente, la deuda que todavía tenemos con parte importante de aquellas aspiraciones que motivaron la gesta de nuestros ancestros fundadores:
•   la mayoría de los indígenas continúan sintiéndose marginados de nuestras comunidades nacionales.
•   seguimos divididos en una veintena de pequeñas repúblicas, incapaces de desempeñar algún papel relevante en el concierto mundial.
•   aquellos principios fundamentales del movimiento independentista republicano (consagrados en la Declaración  de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, asumidos en su esencia, 140 años después, por todas las naciones suscriptoras de la Declaración Universal de Derechos Humanos), no han logrado enraizarse en la conciencia moral de nuestros pueblos, siendo frecuentemente pisoteados.
•   solo parcialmente hemos logrado implementar, estabilidad política y Estado de Derecho en nuestras sociedades, siendo muchos los ámbitos en que los procedimientos y la solución de controversia queda al arbitrio o capricho de los más poderosos.
Estas realidades contrastan con la Europea Occidental; ellos, a pesar de ser subsumidos por cruentas confrontaciones hasta 50 años atrás, han sabido salir adelante, y en medio siglo, han logrado la unidad política en el marco de la Comunidad Europea, la plena integración cultural de sus diversas etnias-culturales, el enraizamiento colectivo de los derechos humanos y la plena vigencia estable de un estado de derecho democrático.
5.-   A pesar de diversas falencias, principalmente morales y culturales, los países desarrollados han sido capaces de profundizar y acelerar sus procesos de desarrollo institucional integrando instancias superiores de gobierno para así orientar sus realidades de acuerdo a los propósitos y valores de sus comunidades nacionales.   
       América Latina en cambio, ha sido incapaz de integrarse, nacional y regionalmente. Son muchos los que todavía segregan a las culturas indígenas originarias mientras rinden pleitesía a particularismos comerciales de manifestaciones culturales erróneamente asumidos como universales, promoviendo así una pérdida de identidad que nos esta llevando a quedar rezagados en los procesos mundiales de desarrollo económico, político y cultural, al mismo tiempo que mantenemos la incapacidad de modernizar y democratizar las instituciones políticas.
 6.-   La realización de aquellas fundamentales aspiraciones de nuestros ancestros fundadores que todavía están pendientes, constituye condición estratégica necesaria para abordar los desafíos que plantea la internacionalización de la economía  y la globalización de las comunicaciones que han impulsado la actual revolución científico técnica; para así participar en calidad de Sujeto activo, desde nuestra identidad y en base a nuestros valores culturales, en la construcción de la Civilización Planetaria en ciernes. 
  7.-  En esta fecha del 12 de octubre de 2005, vale a pena conmemorar el encuentro de 1492, no para recordar, sino para reflexionar, discernir y proyectar futuro, en base a los valores que el devenir de nuestros ancestros ha plasmado en nuestra cultura. Para ello creemos necesario ir asumiendo un compromiso de unidad y solidaridad con todas aquellas minorías autóctonas que no se sienten incorporadas con respeto y dignidad a nuestra sociedad nacional y un compromiso de unidad e integración con todos los hermanos de América Latina, para así responder al desafío que nos impone construir juntos nuestro futuro común.

 


POR LA CONSTRUCCION DE UN FUTURO LATINOAMERICANO CONDUCIDO EN BASE A LA IDENTIDAD QUE HEMOS DESARROLLADO EN MEDIO MILENIO DE HISTORIA, VAMOS SUMANDO NUESTRO GRANO DE ARENA.


 

*Militante Humanista Cristiano. Foro América