Para todos aquellos jóvenes que en los años sesenta nos instalábamos a
Para todos los que en
la primavera de 1967 sitiamos la embajada yanki tras la certeza del
asesinato del Che Guevara. Para todos los jóvenes que en mayo de 1968
aguardamos anhelantes las noticias que llegaban desde París. Para todos los
solidarios, irreverentes e iconoclastas que rompimos con faldas,
cuelloduros y corbatas. Para todos los estudiantes que empujamos desde el
borde de la trinchera progresista la Reforma Universitaria. Para todos
los que fuimos de la mano con la historia cantando con Víctor Jara y
Lennon y Mc Cartney Para todos los que sufrimos la fuerza irreflexiva,
cruel y opresiva de la bota militar. Para todos esos soñadores contumaces
hoy insertos por decreto supremo en esta mierda de proyecto
socio-político-económico-cultural que la izquierda renovada nos ofrece.
Para todos
los que seguimos soñando con transitar algún día por las Grandes
Alamedas con una inmensa Pancarta con la figura del Chicho y que diga en
letras rojas “gracias por tu ejemplo querido compañero”. Para todos ellos,
los de aquí y los que se durmieron en la larga noche uniformada, la
aparición de este Clarín eterno nos salva de un naufragio total y
definitivo. ¡Larga vida a todos y cada uno de los que hacen posible este
milagro.
