Deberías pedir disculpas por ignorar que torturaban a los padres frente a sus hijos, que les metían ratones en la vagina a las jóvenes, que las violaban, que asesinaban a sacerdotes por su forma de pensar, que mandaron a matar a Letelier y a Prats y que el Hermano Bernardo se haya salvado jabonado. Que en verdad en la Colonia Dignidad torturaban y abusaban de niños. Ahí donde algunos de Uds iban a veranear. O hacían retiros espirituales. Incluso donde recibieron enseñanzas de Jaime Guzmán en reuniones inolvidables.
Pero tú debes disculparte por haber participado en el Gobierno Constitucional de Salvador Allende, por haber tenido el atrevimiento de optar al poder para usarlo en favor de los humildes. Debes pedir perdón, porque ello haya obligado a un grupo de jóvenes de buena familia a que asesinaran al General Schneider. También que otros tuvieran que matar al Comandante Araya para que de una vez los militares cumplieran con su deber. Para eso los tenemos. Y ahora deberías disculparte por recibir coimas de las constructoras, porque GATE era una empresa de papel que triangulaba con el Departamento de Economía de la Universidad de Chile para pagar sobresueldos a los sacrificados funcionarios públicos que pese a su vocación de servicio habrían emigrado a la empresa privada por un sueldo mejor.
Pero tú te llevas gratis las riquezas mineras, porque no pagas royalty y eludes todos los impuestos. Permitiste que la Guardia se llenara los bolsillos con millones de dólares puestos en el RIGGS y en cientos de cuentas en el exterior para que reprimieran la defensa del patrimonio público y tú pudieras privatizar el país, destruyendo las organizaciones sociales para regalar las empresas estatales a parientes y ejecutivos del Gobierno. En verdad para formar al empresariado que hoy ha llevado al país al éxito.
Tú tenías al país en bancarrota y al borde de la guerra civil y atentaste contra la propiedad privada con la toma de empresas, la reforma agraria y el levantamiento de la insolencia de los rotos. Y nosotros somos el cambio, la esperanza de los pobres, daremos alas a los chilenos, porque somos buenos técnicos, economistas de Chicago que sabemos cómo terminar con la delincuencia, especialmente porque a la tercera vez que un joven delinca le daremos cadena perpetua.
Pero, nosotros también queremos terminar con “la puerta giratoria”, dijo el Presidente. Ambos coincidimos, entonces, en que en Chile se elimine la libertad provisional.
Pero hay que construir más cárceles. Ya no caben los 40.000 presos intramuros. Como hay más de 30.000 con penas alternativas que también habría que encarcelar, necesitamos muchas más aún. Las concesionamos para ir más rápido, porque también coincidimos en que el sector privado es más eficiente que el Estado. Pero tampoco resultó, los privados concesionados se demoraron más, pese a las ganancias inmensas que obtendrán con la construcción y administración de éstas y los créditos que otorgan para financiar estos procesos y así no afectar el superávit estructural de estos años.
Coincidimos en que tenemos que apurar las construcciones, tomarlos presos más jovencitos porque ya saben lo que hacen. Saben perfectamente que la propiedad privada es sagrada. Ojalá todos a cadena perpetua. Estos niños son malos, les hemos dado el ejemplo desde hace más de 30 años que no hay que robar, no hay que matar y si eso se hace hay que arrepentirse. Pero a veces no quieren arrepentirse.
Tampoco hay que mentir. Se lo hemos enseñado a través de sacerdotes, como el cura Tato y el Director del pequeño Cottolengo, profesores y maestros, sostenedores de los colegios municipalizados y especialmente la clase dirigente del país que ha dado muestras de su capacidad para el diálogo y el consenso. Por algo han sido capaces de terminar con la transición. Y seguiremos así, aunque el Mapu se haya retirado de la política para concentrarse en los negocios. Total están íntimamente ligados y nunca dejarán de asesorarnos.
No nos peleemos, hay espacio para ambos. Mientras tengamos un sistema binominal, estamos asegurados y los que dirigimos este país podremos seguirlo haciendo, porque hacemos las cosas bien.
Con la longevidad que nos está caracterizando, podemos seguir y seguir gobernando aunque los jóvenes no estén ni ahí. No los necesitamos, mejor que no participen, porque querrían cambiar las cosas y estamos SUPER BIEN.
Además, estamos unidos, porque todos queremos llamarnos Populares, cada grupo formar un solo partido popular y estamos preocupados por la Igualdad, aunque últimamente se ha descubierto que la metodología de cálculo es incorrecta. Si hubiera tanta desigualdad no estarían los malls llenos, expresión máxima de la democracia chilena, como bien nos ha enseñado nuestro maestro Tironi.
Sólo tendremos que cuidarnos de no elegir el mismo nombre para no tener problemas en el Registro Electoral.
*Economista